Latinos en Europa

Latinos en Europa
Resumen

“La iglesia latina está en expansión y tiene que responder al llamado de la Gran Comisión, que es llevar el Evangelio a todas las naciones y Europa no está excluida en ese llamado.”

Cleverson Almeida, misionero brasilero en Londres

Fuente
Revista VAMOS

Cleverson Alemida es un misionero brasilero en Londres, que trabaja con la iglesia City Gates, y es un ejemplo de lo que puede hacer un misionero latino en Europa: Él trabaja con estudiantes de varias nacionalidades en el centro de Londres. Los sábados tiene clases con 30 a 40 personas para ayudarlos a mejorar su inglés y también como un espacio social. “Hay dos personas musulmanas que asisten nuestros grupos: una es de Sudán y la otra de Bangladesh, uno de ellos fue a la iglesia. Podemos desarrollar una relación de amistad, y esto crea la libertad de poder hablarles sobre Jesús”. Dijo Almeida.

A través de varias actividades, juntamente con la iglesia local, ayuda a que los migrantes puedan integrarse a la nueva ciudad, les dan entrenamiento como camareros para que consigan trabajo, “tenemos unos fórums de debate llamado Jueves Pensante donde debatimos si Dios es bueno y en otro si el cristianismo es la única religión que lleva a Dios”.

También tiene otros grupos: uno para quienes no creen en Dios y otro para quienes sí creen en Dios pero están tratando de encontrar su camino. Cleverson cuenta con un equipo de apoyo que trabaja en cada uno de los grupos. Su trabajo busca integrar a las personas de la iglesia (que son ingleses) con los extranjeros.

El pensamiento liberal secularista produjo un individualismo generalizado en Europa, y como consecuencia de ello, las personas se sienten muy solas y están emocionalmente quebrantadas. “Los latinos disfrutamos, en su gran mayoría de relacionarnos con los otros, hacer amigos, ser hospitalarios”. Dijo Jesús Londoño, misionero colombiano, Director de Back 2 Europe, (movimiento que busca impulsar la misión en Europa), www.back2europe.org. Esta forma de ser puede ser una manera de llegar a ellos, y por medio de la amistad llevarlos a Cristo.

Es una oportunidad para los misioneros latinos, que esta nueva generación sea más relacional a comparación de los mayores de 35 años, porque les permite abrir la puerta para la amistad y el evangelismo uno a uno. “Los latinos podemos ser enviados a los europeos para darles nuestro afecto y el amor de Dios, porque ellos lo necesitan”, dijo Rita Santos, misionera brasilera que trabajó en Inglaterra.