
La tarea de la iglesia es la evangelización, así más gente obtendrá el mensaje de salvación para cada uno de ellos.
DESPUÉS DE HABERME preparado para servir a Dios en el Instituto Bíblico Buenos Aires (IBBA), y al comenzar mi primer pastorado, la lectura del libro Pasión por las al- mas escrito por el Dr. Oswald J. Smith revolucionó totalmente mi vida.
Como resultado del impacto que recibí por el mensaje de ese libro, sugerí y animé a los líderes de la Iglesia Central Bautista de Rosario a celebrar una conferencia misionera que se realizó en el mes de mayo de 1955.
Desde aquella fecha, por más de cuarenta años, en las iglesias que he pastoreado y en muchas otras que me han invitado a colaborar, he predicado y enseñado sobre la suprema importancia de la obra misionera mundial. Varios hermanos que han valorado con exagerada bondad este aspecto de mi ministerio, me han pedido que presentase en un libro los mensajes que he utilizado durante este período.
Tal es el contenido de este pequeño volumen. Con gusto lo he escrito con el deseo, la oración y la esperanza de que Dios se digne usarlo para despertar y estimular a cualquiera que lo pueda leer, y lo motive a involucrarse de lleno en la sagrada misión de llevar el evangelio de la gracia de Dios a toda criatura.
Y puesto que estamos en el inicio de un nuevo siglo, que este aporte contribuya especialmente para alcanzar a 13
muchos grupos étnicos que nunca han oído ni siquiera el nombre de Jesús. La iglesia de Jesucristo se encuentra hoy en una posición inmejorable y con herramientas muy útiles y de largo alcance para concretar el empuje final de la evangelización del mundo.