El Sufrir es Bueno

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El Sufrir es Bueno
Resumen

Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento.                                                         Santiago 1:2-3

 

“Santiago, ¿Estás loco?” ¿Dar la bienvenida a pruebas y sufrimientos? “¿Eres un tonto?” Esta cita parece mostrar que las escrituras no son sin error. ¿Podría de veras este pasaje ser la palabra de Dios? Tendría más sentido si dijera, “Deben tenerse por dichosos cuando Dios les quita toda clase de pruebas.” Por lo menos esta versión estaría en armonía con los valores que operan en el mundo y la reunión de oración rutinaria de la iglesia.

Fuente
Mario Loss

Siendo que el mundo no quiere tener lamento ni pena, busca las estaciones y maneras de vivir en los cuales solo puede pasar bien sin tener que sufrir de nadie . . . . El mundo no puede aguantar la idea que debe servir a otros sin nada mas que compasión, labor, y pruebas, y recibir como recompensa nada mas que ingratitud, menosprecio y otro maltrato. 

Siendo que hemos sido nutrido por tanto tiempo con el alimento de chanchos que nos ofrece el mundo, escuchar lo que dijo Santiago nos perturba bastante. Aunque decimos estar de acuerdo con Pablo en su afán de seguir a Cristo, encontramos que solamente estamos de acuerdo con el lado de las bendiciones y no de la responsabilidad ni el precio a pagar. Pablo dijo en Filipenses 3:10-11, “Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección y la solidaridad en sus sufrimientos; haciéndome semejante a él en su muerte, espero llegar a la resurrección de los muertos.” La autora Evelyn Cristensen muy astutamente ha señalado que nosotros solo somos dos-tercios discípulos.

Lo que quiero es 1) conocerlo, 2) el poder de su resurrección, y 3) la solidaridad de sus sufrimientos. Pero lo más común es que queramos solo dos-tercios de lo que significa ser su discípulo – Él y su poder. Pero la otra parte, la solidaridad de sus sufrimientos - casi siempre dejamos fuera en nuestra lista de pedidos.

         Ninguno de nosotros nos oponemos a la parte del Evangelio que nos cuenta las buenas cosas que vienen cuando rendimos nuestros corazones a Cristo. Sin embargo, actuamos como si la parte de “sufrir con Cristo” fue escrito para algún pobre mendigo en otra parte del mundo.

Así que, aceptaste a Cristo, y creías que tenías el derecho de esperar que los golpes de la vida iban a desaparecer. . .  pero lamentablemente, el derecho de estar libre de sufrimientos y dificultades no era uno de ellos. De hecho, de acuerdo con la Escritura, aquel derecho parece ser uno de los cuales perdiste en el momento de unirte a Cristo.

Hay tantos libros en los estantes de las librerías cristianas y bibliotecas de seminarios cuyo propósito es ayudarnos a encontrar confort y éxito en la vida. El porcentaje de relleno en muchos libros recientes sigue en ascenso, y el valor nutritivo sigue en descenso. A través  de la lectura de estos libros, las esperanzas y expectativa del lector son despertadas para solo caer en pedazos cuando tiene que enfrentar la realidad. Los libros prometen a los nuevos creyentes que su viaje hacia el cielo será tranquil, confortable,  y sin evento cuando la realidad es todo lo opuesto.

         Recuerdo algunos años atrás, al leer lo que luego llegó a ser un clásico sobre los últimos días y la venida del Señor, que el autor dijo que una de las razones para creer en el arrebatamiento antes de la tribulación era que Cristo no dejaría a su iglesia sufrir. Jesús, Pablo, Pedro, Juan, Isaías y muchos otros siervos del Señor a través de los siglos llamaría a eso una porquería. La idea suena maravilloso, pero la verdad es otra.

     Las escrituras y la historia de la iglesia nos indican vez tras vez que los santos fueron perseguidos y sufrieron muchas atrocidades, algunos peor que ser crucificado. Creemos que eso pasó porque eran tiempos diferentes a los nuestros, pero yo ahora entendiendo que sufrieron porque ellos eran diferentes a nosotros. Las escrituras abundan con textos que dicen que los seguidores de Cristo sufrirán por su fe.

     Jesús tiene que hacerlo bien claro que la necesidad del sufrimiento se aplica a sus discípulos y no solo a él mismo. De igual forma que Cristo es Cristo solo en virtud de su sufrimiento y rechazo, igual el discípulo es un discípulo solo a la medida que comparta el sufrimiento, el rechazo y crucifixión de su maestro. 

Lo que los hombres anhelen mas que nada es tener gozo, felicidad y vivir sin problemas. Ahora, Cristo da vuelta a la pagina y dice exactamente lo opuesto; Él llama benditos (bienaventurados) a los que lamentan y lloran. Por lo tanto, todos esas declaraciones se apuntan y son dirigidos contra la forma de pensar del mundo, lo que el mundo quisiera tener. El mundo no quiere aguantar hambre, problemas, deshonra, la falta de popularidad, injusticia, y violencia, y los llama benditos los que pueden evitar todos eso. . . . mientras un cristiano debe esperar el llanto y duelo en el mundo.

         Jesús era un modelo para nosotros en muchas maneras. Debemos ser imitadores de Él. Pues para esto los llamó Dios, ya que Cristo sufrió por ustedes,  dándoles un ejemplo para que sigan sus pasos (I Ped. 2:21). A través de Pedro, el Espíritu Santo también dijo, Por eso, así como Cristo sufrió en su cuerpo, adopten  también ustedes igual disposición. Pues el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado... (I Ped. 4:1). Si somos lo más mínimo interesados en seguir a Jesús, tenemos que pagar por este compromiso con el sufrir. 

El sufrimiento, entonces, es la evidencia de un verdadero discípulo. El discípulo no está por encima de su maestro. Seguir a Cristo significa passio pasiva, el sufrir porque tenemos que sufrir. Por eso, Lutero calculó que el sufrimiento era uno de las indicaciones de la iglesia genuina, y uno de los documentos preparado para la Confesión de Augsburgo define la iglesia como la comunidad que “está perseguida y martirizada por causa del evangelio.” Si rehusamos a levantar la cruz y someternos al sufrimiento y rechazo a mano de hombres, perdemos nuestra comunión con Cristo y hemos dejado de seguirlo. El discipulado significa un fuerte compromiso con el Cristo sufriente, y por lo tanto no debe ser una sorpresa que los Cristianos estén llamados a sufrir. De hecho, es un gozo y un favor de su gracia.                     

         Tomas Paine escribió, “Soldados de verano y patriotas de sol no vendrán al socorro de su país en esta crisis. De igual forma, creyentes de solo “buen tiempo” no harán un impacto en el mundo perdido ni recibirá mucho reconocimiento en el día de las recompensas.   

         Nosotros protestantes queremos sacar la imagen de Cristo de la cruz y concentrarnos en la tumba vacía. Decimos que es porque Jesús está vivo y queremos enfatizar su victoria. Pero, ¿puede ser que es porque no queremos ser identificados con un Salvador sangriento y sufrido quien nos llama a sufrir con él? Charles Spurgeon dijo, “No habrán portadores de coronas en el cielo que no eran portadores de cruces aquí abajo.”

     Jesús tiene en el momento muchos devotos de su reino celestial, pero pocos cargadores de su cruz. Tiene muchos que desean ser consolados, pero pocos de tribulación. El encuentra muchos compañeros en su mesa, pero pocos en su abstinencia. Todos quieren regocijar con Él, pero pocos están dispuestos a aguantar con Él. Muchos le alaban y le bendicen mientras reciben consolación de Él.

Fuentes del sufrimiento

         El sufrimiento puede venir de varias fuentes y por muchas razones. A menudo, sufrimos como consecuencia de nuestro propio pecado. Otras veces, Dios nos disciplina para corregirnos. En aun otros, sufrimos porque estamos en el lado de Cristo y por lo tanto identificados con Él y por eso el mundo nos persigue. Desafortunadamente, hay veces cuando sufrimos a manos de otros creyentes como lo hacían los Ana-Bautistas a manos de los Protestantes y Católicos.

     El sufrir para la gloria de Cristo toma muchas formas. Primero está lo de la burla, luego la exclusión o no ser tomado en cuenta, después persecución económica y social, luego sufrimiento físico, y al final la muerte. Vemos en el libro de Job que Satanás atacaba y acusaba a Job (Job 1:6-11). La escritura nos dice que Satanás es como un acusador fiscal quien acusa a los creyentes (Apoc. 12:10). En adición a las demás fuentes mencionados, también hay sufrimiento y enfermedad que vienen de las manos de Dios. “Pues ustedes aún no han tenido que llegar hasta la muerte en su lucha contra el pecado, y han olvidado ya lo que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura:“No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Señor corrige a quien él ama, y castiga a aquel a quien recibe como hijo. Ustedes están sufriendo para su corrección: Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija? Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, entonces ustedes no son hijos legítimos. (Heb. 12:4-8).

  1. Exclusión
  2. Persecución
  3. Dolores y enfermedades físicas

Los Beneficios de Sufrir

  1. La adversidad edifica el carácter
  2. El ser podado nos hace producir mas fruto
  3. El sufrir puede traer crecimiento espiritual
  4. El sufrimiento ahora produce mas Gloria luego
  5. Nuestro sufrimiento glorifica a Dios