
Recibí el llamado a servirle al Señor hace años cuando asistí a un campamento de jóvenes, ahí Dios puso el anhelo en mi corazón de alcanzar a los perdidos. Pero cuando me pregunté qué podía hacer yo, estuve en un dilema, pues yo estaba estudiando odontología en la universidad y no sabía si continuar mis estudios o dejarlo todo para servir al Señor “a tiempo completo”.
Fue entonces cuando Dios me mostró que iba a usar lo que tenía en mis manos, así como David tenía unas piedritas en su bolsa para derrotar a Goliat, y con ese medio Él se glorificaría. Terminé mis estudios con esa visión, que Dios usaría mi profesión para rescatar almas y así lo ha hecho hasta el día de hoy.
Desde el 2002 he servido en comunidades rurales tanto de oriente (por aire) como de occidente (por tierra) en mi país, Bolivia; en lugares donde hay necesidad de atención dental, donde haya una iglesia establecida o donde se está plantando una. Al mismo tiempo que se atiende a los pacientes, se realiza un programa evangelístico de niños o evangelismo personal a las personas que acuden al servicio.
Si con nosotros no va un equipo de evangelismo propiamente, después de la atención, o sea por la noche, compartimos la palabra de Dios con los pobladores. Es muy interesante y satisfactorio realizar esta labor puesto que estamos atendiendo su necesidad o dolencia física y también la espiritual, de manera simultánea.
También pude ir a India, con una maleta de pertenencias y otra maleta de instrumentos e insumos dentales que necesitaría. Fui con un equipo a diferentes ciudades, pero siempre haciendo lo mismo: dando educación, haciendo prevención, limpiando, obturando y extrayendo dientes. Luego me quedé por un año en un hogar de niñas que resultó ser mi base, porque de ahí salía a muchas villas periurbanas donde vivían personas de las castas bajas de ese país a quienes pude servir.
Hasta el día de hoy Dios sigue usando mi vida como instrumento suyo, me gozo pues puedo ver Su mano de Dios moviéndose, yendo delante de mí como estandarte, dándome su provisión, fortaleza física y espiritual. Solo por Su gracia puedo realizar la labor, pues hay filas largas de gente que requiere un servicio odontológico. Ahora estoy en una misión en un Barco hospital en el Beni (Oriente de mi país) y el énfasis en esta misión es presentar el evangelio y discipular a cada persona que sea atendida.
Carmen Durán Ruiz, misionera y odontóloga boliviana
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