
“La mayoría de cristianos se sorprenderían al escuchar a los misioneros expresar de manera honesta su desesperada necesidad de apoyo en un área y otra”, dijo Neal Pirolo en su libro ‘Sirviendo en enviar obreros’.
Él propone en su libro un mínimo de seis áreas en las que un misionero ha de ser apoyado.
Sin embargo luego de 20 años acompañando a misioneros en diversos procesos puedo contarles con mucho dolor en mi corazón que hay dos situaciones muy graves en este asunto: del lado de la iglesia enviadora un excesivo énfasis en el envío y en que el misionero ha de dar resultados (se invierten todas las energías y recursos en el envío y se le demanda constantemente que rinda cuentas de los resultados obtenidos), y del lado del misionero, son contadísimos los casos que han aceptado la conformación de su Equipo de apoyo, desde ser un asunto que les avergüenza, hasta considerarlo innecesario.
Ambos aspectos le hacen mucho daño a la misión, al misionero y a la Iglesia. Nótese desde cuándo se escribió el libro citado y, aunque en las Agencias Misioneras y algunos promotores de la misión lo conocen, no le han dado la importancia y urgencia que se merece.
Ken Williams de Entrenadores Internacionales Asociados en su artículo
“Pablo bajo estrés”, cita que al Apóstol Pablo lo cuidaron un mínimo de 77 personas. Si al que a veces llamamos como el ‘súper misionero’ lo cuidó esa cantidad de personas, cuánto más lo necesitaremos nosotros ‘simples creyentes’.
Otto Ralón, sirviendo con Ministerio CAYADO (Cuidado, Atención Y Apoyo De Obreros)
Debes de estar dispuesto a rendir cuentas y ser acompañado
Es muy importante que el obrero pueda someterse a la línea de cuidado y velar por acciones prácticas de cuidado personal; cuando se atraviesa alguna crisis el obrero de alguna manera tiene cierta expectativa y es por ello que la información debe ser clara.
“Todos cumplen una función en el envío y permanencia del obrero, incluso el mismo misionero, por ello debe estar dispuesto a rendir cuentas y ser acompañado, debe reconocer que mostrar vulnerabilidad no le quitará valor a su ministerio si no, por el contrario, le permitirá un proceso de salud victorioso”, dijo Brenda Castro de Ortiz, consejera del área de misiones del Centro Bíblico El Camino, Guatemala.
Por otro lado, se debe determinar en el convenio de cooperación quien será el primer contacto si se diera una crisis en el campo. “La iglesia no puede simplemente asumir que la agencia se encargará o viceversa, y para ello, debe haber un flujo de información que permita el monitoreo del misionero en el campo. En ocasiones por la cercanía, la agencia jugará un papel determinante, pero en otras circunstancias, la iglesia puede llegar a ser un instrumento muy efectivo para ello”, dijo Brenda.
Asimismo, el Señor ha repartido dones y talentos a la congregación y aquellos con el don de misericordia y buenos hospedadores que disponen su vida, su tiempo y recursos para cuidar a los misioneros, serán instrumentos de gran precio en el quehacer ministerial del obrero.