El tráfico está a la vuelta de la esquina

El tráfico está a la vuelta de la esquina
Resumen

“Existe un estimado de 27 millones de esclavos hoy día en el mundo –más que en cualquier otro tiempo de la historia.“

Kevin Bales, autor del libro “Gente desechable”

Fuente
Revista VAMOS

La esclavitud no es un horror proveniente del pasado; sigue existiendo en todo el mundo, incluso en países desarrollados como Francia y Estados Unidos.

Los esclavos en Pakistán pueden haber hecho los zapatos que estás usando y la alfombra donde estás de pie. Los esclavos en el Caribe pueden haber puesto el azúcar en tu cocina y los juguetes en las manos de tus hijos. En la India pueden haber cosido la camisa que lleva puesta y pulido el anillo en tu dedo.

Aunque parezca un tema lejano o solo algo de las películas y noticias, ¡está más cerca de lo que pensamos! En América, más de 1 millón de personas son esclavas.

El tráfico humano involucra el reclutamiento, transporte y recepción de personas mediante diferentes formas de engaño o por la fuerza. Y se realiza con diferentes propósitos, como explotación sexual, labor forzada, venta de órganos, matrimonio forzado, venta de personas, explotación de niños, etc. Pero la más común es la explotación sexual de mujeres.

Es llamado esclavitud moderna porque una persona tiene el control de otra de tal manera que se le priva su libertad y derechos, obligándola a hacer lo que el otro desea.

A pesar de encontrarnos en el siglo XXI, donde la globalización y la tecnología están cada vez más avanzadas, son aproximadamente 40 millones de personas las que se encuentran en esta triste situación, repitiéndose en más de 167 países.

El tráfico humano, tanto para sexo y para trabajos forzosos, es la segunda industria criminal más grande en el mundo hoy (luego del tráfico de drogas), y también la de crecimiento más acelerado.

La Organización Internacional del Trabajo señala que la totalidad de ganancias obtenidas por el trabajo forzoso en todo el mundo ascendería a 150 mil millones de dólares por año.

Según globalslaveryindex.org, la región donde esto es más común es Asia, con casi la mitad de esclavos del mundo. Pero eso no significa que el tráfico humano no esté en Latinoamérica, ¡que no esté en nuestra comunidad! ¿Cuál es nuestra responsabilidad como cristianos? Primero, no ignorar que se trata de un problema real; segundo, informarnos; y tercero, empezar a actuar.

 

 

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