Una Sana Identidad

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Una Sana Identidad
Resumen

“Sólo en la medida en que los cristianos recuerden que están seguros y son significativos porque son aceptados en Cristo, pueden vivir como seres humanos plenos. Sólo cuando no temen la destrucción de su ser pueden arriesgarse a ser compasivos y a sacrificarse por otros. Con esa seguridad, el siervo del Señor puede buscar la alabanza de Dios y no de los hombres”. Mario Loss, misionero de SIM en Uruguay

Fuente
Revista VAMOS

Cada cierto tiempo, Mayra lucha en su interior al recibir grupos misioneros de corto plazo de diferentes lugares del mundo. Ella sirve en la formación de una iglesia local y a la vez, es la encargada de coordinar y dirigir las actividades para esos grupos. Aunque todos parecen admirar su trabajo, ella no lo ve así, llega a casa derrotada, sintiéndose insuficiente en la tarea que hace. En secreto, se compara con el físico y carisma que tienen las chicas de los grupos misioneros, la atención y el cariño de la gente local hacia ellas, la hacen sentir peor. Cuando alguien admira las capacidades de otros misioneros, ella se repliega y deja que ellos lideren.

Piensa que si tuviese tal personalidad o capacidad, sería más aceptada, no se da cuenta de lo mucho que todos ya la valoran.

La pobre autoestima, puede ser un equipaje que llevemos en nuestra maleta, y se interponga en el servicio que realizamos.

Aun cuando la escondamos, siempre afectará nuestras relaciones personales y el trabajo. “Cuando una persona tiene problemas de autoestima, se traduce en una gran cantidad de problemas en diversos ámbitos de su vida. Una persona con baja autoestima suele sentirse más infeliz y mucho más limitada en cuanto a lo que puede o debe hacer”, dice el portal miautoestima.com.

La autoestima es la imagen personal que tenemos de nosotros mismos y el valor que le damos a nuestra persona en su totalidad. La gente nos suele juzgar por lo que ve, por eso a veces, aparentamos lo que no somos, e incluso a la hora de valorarnos a nosotros mismos, nos cuesta ser sinceros y basamos nuestro valor en cosas equivocadas. Fiona Hahn, misionera y doctora de SIM, dice que si un misionero tiene su autoestima basada en lo que hace, conoce o logra; será un problema en las misiones.

“Al menos al principio, el misionero no podrá hacer nada, no conoce a nadie y no logra nada. Su confianza debe estar en quién es, un hijo de Dios, de igual valor y dignidad que toda persona creada, y el objeto de Su completo y duradero amor y preocupación”, dijo Fiona.

Tener una sana autoestima no es pensar ser lo que no eres (perfecto) sino que consiste en saber lo que verdaderamente sí eres en Cristo.

“Conviene, pues, ser objetivos y equilibrados, de modo que la imagen de nuestra persona y nuestra vida sea la que ve Dios en nosotros”, dijo José Martínez en su artículo de pensamientocristiano.com.

 

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